viernes 16 de mayo de 2008
sábado 3 de mayo de 2008
miércoles 30 de abril de 2008
PAYASO
Nora, el inspector Solondz y Lionel, protagonistas de PAYASO, una novela gráfica que ando moviendo últimamente.
domingo 10 de febrero de 2008
El cómic, ese gran burdel
De pequeño fui un gran consumidor de comic books. Aún recuerdo el primero que me compré: Un número de XMEN en crossover con el Motorista Fantasma dibujado por Jim Lee. Ese cómic aún lo conservo, como todos los demás que me compré después, fuesen mejores o peores. La portada, eso sí, la perdí, pero la recuerdo vivamente. Un furioso lobezno se avalanzaba sobre un no menos furioso motorista fantasma sobre un fondo rojo. Brutal. Luego vinieron más y más comic books, algunas colecciones que seguí con devoción (Spawn, Gen 13, Ghost) y otras de forma puntual (Wildcats, o los propios XMen), y cuando llegaba el salón del cómic, o mi cumpleaños, o navidades, siempre tenía la redonda cifra de 5000 pesetas destinadas a comprarme algún libro. El último libro de comic books que recuerdo haberme comprado es el menos comic book de todos, pero el mejor: Watchmen. Ya en esa época reducía mis compras a libros tapa dura, obras europeas (obras de Marini o Frezzato) y ediciones de cierto carácter lujoso (el libro de animación de batman, el libro de ilustraciones de Wetling). Mi gusto se tornó un tanto sibarita a la vez que mi afición al comic book disminuía. Ahora, unos 13 años después de mi primer comic book, apenas si compro una colección fija, Powers, admiro a poquísimos autores nuevos y me siento un carroza que piensa que, en el mundo del cómic, cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque sea el árido desierto que en algunos aspectos para este arte supuso la década de los 90.
La verdad es que mi postura no deja de tener un cierto carácter romántico, ya que parece que la industria del cómic pasa por un momento de, aunque inestable, cierta bonanza por la sencilla razón de que un pudiente sector de la población se ha fijado en él. Curiosamente, mi afilado gusto sibarita parece haberse vuelto la única opción, ahora todo son ediciones caras y de lujo. Ahora ya no hay cómics, ahora hay novelas gráficas, y esto hace que dejen de generarse lectores autónomos nuevos que por doscientas pesetas tenian su ración, como la podía tener yo hace una década. Con ello, el niño que lee cómics no eligirá el comic book que le de la real gana del kiosko con el euro y medio o dos euros que le de su padre, sino que tendrá que ser su padre el que escoja el libro de turno, porque para eso se va a dejar casi 20 euros en un librazo. El problema de esto, como digo, es que el lector nuevo no moldeará su propio gusto, ni se dará con el batacazo de haber "tirado" esos dos euros por una pieza que parecía mejor de lo que era, o llegará a emocionarse por descubrir una joya a la que seguirá enganchado el mes que viene. Todo se ha tutorizado porque creemos que los niños son gilipollas.
La cuestión es que yo, hace más de diez años, antes de comprarme mi primer cómic book, me había leido una cantidad ingente de asterix y obelix, de tintin (que me gustaba menos) y de mortadelo (que me daban un poco igual). Esos eran los libros que se leia mi madre y me compraba ella y que antecedieron a la coleccion que luego yo, por mi propia cuenta, fui labrando. AHora, en esta época de "bonanza" para el cómic, donde hagas lo que hagas, si lo pones en edicion cara y lo metes en la seccion de comics del fnac ya te puedes echar la siesta sintiendote un artista underground, han salido a la venta dos comics en tapa dura (como no, nada de fotocopias, eso es de los 90) sobre política: por un lado está "La EsPPaña de Rajoy" y por otro "La EZPaña de Zapatero", el primero guionizado por Enric SOpena, y el segundo por Cesar Vidal, ambos un par de retrasados mentales chupatintas y lamefalos que se arrastran por las mesas de debate opinando por todo sin que nadie, aparte de la inefable mariateresa Campos, les haya pedido dicha opinión. Yo, este esperpento para la sociedad lo encontré hace exactamente dos días en la sección de cómics del Fnac. Es probable que cualquier gafapasta lo comprase, no sin antes llevarse la mano al mentón y levantar una ceja.
Lo siniestro de todo esto es que cabe la posibilidad de que el día de mañana este gafapasta le de a su hijo a leer ese libro (que no cómic, por favor), ya sea el del Sopena o el del Vidal, para empezar a forjarle un gusto por un arte que en esas páginas no estará.
El sistema se está empeñando en volvernos a todos, y sobretodo a los niños, en gilipollas. Y vaya si lo están consiguiendo
La verdad es que mi postura no deja de tener un cierto carácter romántico, ya que parece que la industria del cómic pasa por un momento de, aunque inestable, cierta bonanza por la sencilla razón de que un pudiente sector de la población se ha fijado en él. Curiosamente, mi afilado gusto sibarita parece haberse vuelto la única opción, ahora todo son ediciones caras y de lujo. Ahora ya no hay cómics, ahora hay novelas gráficas, y esto hace que dejen de generarse lectores autónomos nuevos que por doscientas pesetas tenian su ración, como la podía tener yo hace una década. Con ello, el niño que lee cómics no eligirá el comic book que le de la real gana del kiosko con el euro y medio o dos euros que le de su padre, sino que tendrá que ser su padre el que escoja el libro de turno, porque para eso se va a dejar casi 20 euros en un librazo. El problema de esto, como digo, es que el lector nuevo no moldeará su propio gusto, ni se dará con el batacazo de haber "tirado" esos dos euros por una pieza que parecía mejor de lo que era, o llegará a emocionarse por descubrir una joya a la que seguirá enganchado el mes que viene. Todo se ha tutorizado porque creemos que los niños son gilipollas.
La cuestión es que yo, hace más de diez años, antes de comprarme mi primer cómic book, me había leido una cantidad ingente de asterix y obelix, de tintin (que me gustaba menos) y de mortadelo (que me daban un poco igual). Esos eran los libros que se leia mi madre y me compraba ella y que antecedieron a la coleccion que luego yo, por mi propia cuenta, fui labrando. AHora, en esta época de "bonanza" para el cómic, donde hagas lo que hagas, si lo pones en edicion cara y lo metes en la seccion de comics del fnac ya te puedes echar la siesta sintiendote un artista underground, han salido a la venta dos comics en tapa dura (como no, nada de fotocopias, eso es de los 90) sobre política: por un lado está "La EsPPaña de Rajoy" y por otro "La EZPaña de Zapatero", el primero guionizado por Enric SOpena, y el segundo por Cesar Vidal, ambos un par de retrasados mentales chupatintas y lamefalos que se arrastran por las mesas de debate opinando por todo sin que nadie, aparte de la inefable mariateresa Campos, les haya pedido dicha opinión. Yo, este esperpento para la sociedad lo encontré hace exactamente dos días en la sección de cómics del Fnac. Es probable que cualquier gafapasta lo comprase, no sin antes llevarse la mano al mentón y levantar una ceja.
Lo siniestro de todo esto es que cabe la posibilidad de que el día de mañana este gafapasta le de a su hijo a leer ese libro (que no cómic, por favor), ya sea el del Sopena o el del Vidal, para empezar a forjarle un gusto por un arte que en esas páginas no estará.
El sistema se está empeñando en volvernos a todos, y sobretodo a los niños, en gilipollas. Y vaya si lo están consiguiendo
sábado 5 de enero de 2008
Deportivas tuneadas
Estas son unas bambas que le he tuneado a Laura. Como véis, cada parte tiene su particular universo.
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